La planta de Tenaris SIAT, perteneciente al Grupo Techint, se ha convertido en el epicentro de un agudo conflicto laboral tras la confirmación de la desvinculación de 150 operarios en su establecimiento de Valentín Alsina, Lanús. Los despidos, que se harán efectivos a partir del miércoles 1° de julio, afectan a tres de cada cuatro trabajadores contratados bajo la modalidad de plazo fijo, reduciendo drásticamente una plantilla que hace apenas tres años operaba al máximo de su capacidad.
El detonante: licitaciones perdidas y el factor «Don Chatarrín»
La explicación oficial de la empresa y los datos del sector apuntan a un fuerte retroceso en la actividad. Tras el auge de 2023, cuando la planta empleó a más de 550 operarios para el Gasoducto Néstor Kirchner, la falta de nuevos proyectos de gran escala ha dejado capacidad instalada ociosa.
Un punto de inflexión clave fue la pérdida de la licitación para proveer tubos para el gasoducto entre Vaca Muerta y Río Negro, que quedó en manos de la firma india Welspun. A pesar de ser la única productora local, Tenaris perdió la compulsa por una diferencia de precios sustancial: Welspun ofertó USD 203 millones, mientras que la propuesta de Tenaris, incluso tras un intento tardío de rebaja, no bajó de los USD 250 millones.
Este escenario económico se ve agravado por una tensión política pública entre el presidente Javier Milei y Paolo Rocca. El mandatario ha criticado abiertamente al empresario, apodándolo “Don Chatarrín de los tubitos caros”, en un contexto de apertura de importaciones que, según los trabajadores, perjudica directamente a la industria nacional.
«El costo no lo deben pagar los trabajadores»
Dylan Paz, delegado fabril de la UOM Avellaneda-Lanús, ha sido una de las voces más críticas. «El último jueves nos confirmaron la baja de 150 compañeros que a partir del miércoles no van a estar más. Son trabajadores con más de cuatro años de antigüedad», denunció Paz. El dirigente sostiene que la empresa tiene la solvencia económica para sostener los puestos: «El costo de esta situación lo tiene que pagar la empresa, que es una multinacional y tiene la espalda para hacerlo, no los trabajadores».

Desde la comisión interna denuncian una paradoja: mientras en Vaca Muerta hay récords de perforación, la planta de Lanús se vacía debido a la «política de apertura indiscriminada de importaciones» del Gobierno nacional. Ante esto, los operarios han solicitado mantener el esquema de suspensiones rotativas hasta fin de año, a la espera de nuevas licitaciones en octubre, pedido que hasta ahora no ha tenido respuesta favorable por parte de la patronal.
¿Un laboratorio para la reforma laboral?
Más allá de la falta de contratos, circula entre los trabajadores una hipótesis más inquietante: los despidos serían el paso previo a una reestructuración profunda de las condiciones de trabajo. Según denunciaron representantes gremiales en asamblea, gerentes de Techint habrían manifestado: “Vamos a echar a 150 y en julio arrancamos con la reforma laboral”.
Esta hipótesis sugiere que la empresa busca aprovechar el marco político. Hay que tener en cuanta que el actual Secretario de Trabajo, Julio Cordero, es un ex jefe de abogados de Techint, lo que para los trabajadores facilita la implementación de estos cambios «fábrica por fábrica».
Resistencia y fragilidad institucional
El conflicto estalla en un momento de ataques judiciales contra la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), lo que dificulta una respuesta gremial unificada y contundente. No obstante, los más de 300 trabajadores en asamblea resolvieron marchar a la sede sindical para definir un plan de lucha, la UOM es uno de los bastiones de resistencia ante el industricidio aperturista del gobierno, y desde allí entienden que para llevar adelante esta polìtica deben debilitar al corazón sindical del sector industrial. Mientras la desindustrialización avanza por la caída del consumo interno y la competencia extranjera, el caso de Tenaris SIAT se perfila como un caso testigo. Lo que suceda en Valentín Alsina podría determinar si el modelo de «reforma laboral por empresa» se extiende al resto del cordón industrial bonaerense.





