En una muestra de unidad política y gremial, y de preocupación creciente ante la situación económico-social, la Confederación General del Trabajo (CGT), la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores formalizaron este martes un plan de lucha conjunto de alcance nacional. El acuerdo, sellado en la histórica sede de la calle Azopardo, establece un cronograma de medidas de fuerza y movilizaciones que se extenderá hasta noviembre, con el objetivo explícito de desembocar en un nuevo paro general contra el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
Una hoja de ruta inmediata
La reunión de la comisión organizativa contó con la presencia de figuras centrales como Jorge Sola (CGT), Hugo “Cachorro” Godoy (CTA-A), Roberto Baradel (CTERA) y Alejandro Gramajo (UTEP). Durante el debate, primó la necesidad de una respuesta urgente a la crisis social.

Juan Carlos Schmid, titular de la CATT, fue contundente al marcar la prioridad de la agenda: “Vayamos a lo práctico. Empecemos con los jubilados y no puede pasar de julio. La segunda movida tiene que ser la de Economía y la tercera tiene que ser al Ministerio de Desarrollo por la salud”.
Bajo esta premisa, las centrales confirmaron el siguiente calendario de protestas:
- 22 de julio: Inicio del plan con una marcha masiva al Congreso de la Nación para potenciar el reclamo semanal de las organizaciones de jubilados.
- 7 de agosto: Movilización conjunta por el Día de San Cayetano, coordinada por la UTEP, que coincidirá con el reclamo ante el Consejo del Salario Mínimo.
- Tercera semana de agosto: Concentración frente al Ministerio de Economía para denunciar el plan económico y la política de endeudamiento.
- Agosto: Se prevé un paro nacional docente impulsado por la UDA y con adhesión de CTERA.
- 2 de septiembre: Movilización por el Día de la Industria, propuesta por Rodolfo Daer, para visibilizar las suspensiones y cierres de plantas.
- Noviembre: Una gran marcha federal con cese total de actividades en la previa de la visita del papa León XIV, mocionada por Hugo Godoy.

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Estrategia contra la reforma laboral
Uno de los puntos clave del encuentro fue el diseño de tácticas para eludir los límites impuestos por la Ley de Modernización Laboral, que restringe las huelgas en actividades esenciales. Para evitar sanciones y el descuento de días no trabajados, los sindicatos apelarán a “acciones disruptivas” y alternativas.
Este esquema incluye la realización de asambleas informativas espontáneas en fábricas y la distribución masiva de folletos en terminales de transporte de todo el país. Asimismo, el dirigente Jorge Sola propuso que cada organización garantice la presencia de 15 a 20 cuadros de primera línea para acompañar físicamente cada conflicto sectorial que se desate en el territorio.
Hacia la huelga nacional
En un comunicado conjunto, las centrales reafirmaron que este proceso de movilización busca consolidar una “acción federal que exprese en las calles la fuerza de las organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles y populares”.
La dirigencia ratificó de forma unánime que este camino es el proceso de acumulación necesario para un Paro General. Según expresaron, la huelga nacional debe ser la herramienta que “exprese el rechazo del conjunto del movimiento obrero y del campo popular” ante el desmantelamiento de los salarios y las jubilaciones.
“Es importante fortalecer la solidaridad con cada conflicto que se está llevando adelante en todo el país”, concluyeron los líderes sindicales, dejando claro que la confrontación con el modelo oficial entrará en una fase de máxima intensidad en los próximos meses.





