Tras 50 años de trayectoria, la emblemática fábrica de bolsas industriales bajó sus persianas definitivamente. Más de 75 familias quedaron sin sustento en un cierre marcado por la crisis del consumo, las importaciones y la falta de suministro eléctrico en la planta de Los Nogales.
La escena en los portones de la fábrica Panpack S.A., ubicada sobre la Ruta Nacional 9 en la localidad tucumana de Los Nogales, fue de total incertidumbre y tristeza. Varios operarios que llegaron para cumplir su turno habitual se encontraron con los accesos bloqueados, la planta sin suministro eléctrico y personal de seguridad privada que, por orden de la firma, les impidió el ingreso. La histórica empresa, que durante medio siglo fue un motor de la economía regional, dejó de operar de manera definitiva.
Un gigante que llegó a emplear a 300 personas
Panpack, que originalmente nació bajo la denominación de Panam, se consolidó con el tiempo como una de las industrias más importantes de Tucumán. En sus años de mayor crecimiento, la planta llegó a emplear a cerca de 300 trabajadores y se convirtió en un referente nacional en la fabricación de bolsas de lona y rafia, así como de cuerdas para el sector agropecuario.
Sin embargo, el panorama de prosperidad quedó en el pasado. La crisis comenzó a profundizarse seriamente durante 2025, cuando la empresa inició un proceso de ajuste con una primera tanda de despidos. A fines de ese año, la firma ingresó en concurso preventivo de acreedores en un intento desesperado por evitar la quiebra, pero el escenario financiero resultó irreversible.
«Un golpe durísimo»
El deterioro de la actividad era evidente para quienes estaban día a día en la línea de producción. Los testimonios de los trabajadores reflejan la agonía de la fábrica. Uno de los operarios relató sobre los meses previos al desenlace que «Antes veíamos salir camiones llenos de nuestra producción. Ahora puede pasar veinte días sin que entre un camión de materia prima». El impacto de las importaciones es otra de las claves que explican el industricidio en gran parte de la producción nacional. «La entrada de productos de afuera nos dio un golpe durísimo», resumió otro empleado, señalando la competencia extranjera como un factor letal para la rentabilidad local. Ariel Núñez, con 22 años de antigüedad en la empresa, recordó cómo fue su desvinculación en una etapa previa: «Un día no nos dejaron ingresar y al día siguiente nos llegó un telegrama… de ahí en más comenzamos con esta lucha, pero no tenemos otra contención».
El impacto en la industria azucarera
El cierre de Panpack no solo afecta a las 75 familias que hoy pierden su fuente de ingresos; genera un sismo en toda la cadena productiva de la provincia. La fábrica era una de las principales proveedoras de las bolsas de 50 kilos utilizadas por los ingenios para el envasado de azúcar, un insumo estratégico para la zafra.
Antes de bajar la persiana, la empresa ya había advertido que no podría garantizar el abastecimiento para la campaña 2026. Esto ha obligado a las compañías azucareras a buscar proveedores alternativos de forma urgente para no paralizar su propia producción en plena temporada.
A pesar de la magnitud de la medida, el cierre careció de formalidad inicial. Los trabajadores relataron que durante el fin de semana recibieron avisos informales por mensajes para que no se presentaran, pero al no contar con telegramas de despido, muchos asistieron para encontrarse con la planta cerrada. Ante esta situación, los empleados, junto a su delegado gremial, se presentaron en la comisaría de Los Nogales para realizar una exposición civil y dejar constancia de lo ocurrido.
Este cierre se suma a una preocupante lista de fábricas que han cesado actividades en los últimos meses en distintos puntos del país, en un contexto de caída del consumo interno y aumento de costos operativos que golpea especialmente a las firmas industriales de larga trayectoria.





