Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA), la tasa de informalidad fue 42% en el primer trimestre de 2025 (última información disponible), de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC). Es decir, “4 de cada 10 trabajadores se encuentran en empleos que no están cubiertos por la legislación relevante, sea laboral, impositiva o de la seguridad social”.
Esta cifra, muestra el creciente fenómeno de “trabajadores pobres” que atraviesa Argentina, y representa un aumento de 1,2% en la comparación interanual.

El Informe “Panorama del empleo informal y la pobreza laboral” es una publicación de EDIL sobre la evolución reciente del empleo informal, las remuneraciones y su asociación con la pobreza laboral en Argentina. El informe contiene un análisis detallado del empleo informal. Se examina su incidencia y composición según categoría ocupacional, género, edad, nivel educativo, sector de actividad, tamaño de empresa, aglomerado y región.
El informe muestra una realidad muy difícil para los trabajadores asalariados, ya que tener un “puesto de trabajo en Argentina no es un reaseguro para vivir fuera de la pobreza”. La mitad de los trabajadores ocupados, es decir, el 48% de los ocupados informales recibe un ingreso laboral mensual inferior al valor de esta canasta básica.
Esta precarización de la vida y el trabajo se refleja en los ingresos: en el primer quintil de ingresos laborales (el 20% de los trabajadores con menores salarios), 8 de cada 10 ocupan un puesto informal. La brecha salarial es enorme, ya que un trabajador informal percibe un 41% menos que un formal con las mismas características.
Dentro de las actividades con mayor informalidad se ubican el Servicio Doméstico (77,0%) y la Construcción (76,7%). Estos valores son particularmente críticos al considerar que son sectores que concentran la mayor proporción de hombres y mujeres de menor nivel educativo, respectivamente. Ambos son actividades fuertemente golpeadas por el ajuste económico, con pérdidas de puestos laborales durante el gobierno de Milei con una caída de 22.000 puestos de trabajo en el caso del servicio doméstico y de 62.000 en la construcción.

Otro de los grupos sociales más afectados por la informalidad y precariedad son los jóvenes, quienes experimentan una tasa de informalidad significativamente más elevada que otros grupos etarios. Casi 7 de cada 10 trabajadores con edades entre los 16 y los 24 años son informales. Esta elevada proporción es una de las variadas manifestaciones de las dificultades que este grupo etario experimenta en el mercado de trabajo argentino.

Otro de los elementos que dan cuenta de la informalidad es el nivel educativo, que configura otra dimensión de gran relevancia en el análisis de la incidencia y composición de la informalidad: “los trabajadores de menor capital humano experimentan una probabilidad de ser informales 4 veces más elevada que la que experimentan los de mayor nivel educativo”.

Dentro de la división por regiones, de las 6 regiones consideradas en la EPH, “sólo 3 registraban tasas de informalidad más bajas que el promedio: Gran Buenos Aires (que incluye Ciudad de Buenos Aires y Partidos de la provincia de Buenos Aires), la región pampeana y la patagónica. La incidencia en esta última región es casi 16 puntos porcentuales más baja que el promedio general”.

Por el contrario, según el informe las regiones más afectadas por este fenómeno son el Noroeste, Cuyo y Nordeste que exhiben tasas superiores al 49%.
INFORME: https://iiep.economicas.uba.ar/wp-content/uploads/2025/06/InformeEdil_empleo_asalariado_informal.pdf






