La pulseada salarial en uno de los sectores más estratégicos de la economía argentina ha entrado en un compás de espera. El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, dictó la conciliación obligatoria por un periodo de 15 días, desactivando de manera inmediata el paro nacional por tiempo indeterminado que habían iniciado el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo y la Federación Aceitera (FTCIODyARA).
El conflicto estalló este miércoles 27 de mayo al mediodía, cuando las organizaciones gremiales denunciaron la «intransigencia» de las cámaras empresarias en la revisión paritaria. La medida oficial obliga a las partes a retrotraer la situación al estado previo al inicio de las medidas de fuerza, prohibiendo represalias empresariales y exigiendo la prestación normal de tareas.
La «provocación» del 0% y la canasta aceitera
El detonante de la huelga fue la propuesta económica de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA). Según los dirigentes sindicales, las empresas ofrecieron un 0% de aumento para el mes de mayo, proponiendo iniciar ajustes por inflación recién a partir de junio, a cobrar en julio.
Daniel Succi, secretario general del SOEA San Lorenzo, calificó la oferta como «vergonzosa» y «una provocación». Por su parte, el titular de la Federación Aceitera, Daniel Yofra, advirtió sobre una «estrategia de desgaste» que se repite: «Cada vez que quieren un conflicto, el ofrecimiento siempre es el mismo, cero aumento».
Los gremios reclaman elevar el salario básico inicial —actualmente en $2.344.000— a $2.802.754. Este pedido se fundamenta en el concepto histórico del Salario Mínimo Vital y Móvil según la Ley de Contrato de Trabajo, que debe garantizar alimentación, vivienda, educación, salud y otros derechos básicos. «Pedimos un salario conforme a las necesidades de una familia trabajadora», enfatizó Succi.
Productividad récord frente a «costos laborales»
Uno de los puntos de mayor fricción es la distribución de la renta. Los sindicatos denuncian que, mientras las patronales se niegan a otorgar aumentos, han obtenido una ganancia adicional de 3.740 millones de dólares debido a la reducción de derechos de exportación implementada por el Gobierno nacional.
Los datos aportados por los gremios para este medio sindical son contundentes:
- Costo Laboral: Los salarios representan apenas el 3,3% de las exportaciones del sector.
- Productividad: En 2025 se batieron récords de procesamiento, pasando de 183 a 191 toneladas mensuales por trabajador, sin incrementar la dotación de personal.
- Ganancias: Según la Federación, la ganancia extraordinaria del sector por la baja de retenciones alcanzaría para pagar cinco años de salarios de todos los aceiteros.
La visión empresarial: un conflicto «político»
Desde la otra vereda, CIARA-CEC sostiene que el reclamo es «desorbitante» y que la huelga tiene tintes políticos contra la política económica actual. La cámara empresaria argumenta que el salario aceitero promedio ponderado alcanza los $4,9 millones en mayo, situándose un 67% por encima del promedio del empleo privado registrado.
Además, las empresas señalan una caída del 9% en la molienda de soja durante el primer trimestre de 2026 y advierten que cada día de paro representa una pérdida estimada de $160.000 por día para cada trabajador. «Paralizar una actividad estratégica no fortalece al país: lo debilita», manifestaron desde la entidad que preside Gustavo Idígoras.
El futuro de la paritaria
La tregua legal de 15 días traslada la batalla a las mesas de negociación. La Secretaría de Trabajo ya convocó a una primera audiencia virtual para este viernes 29 de mayo a las 11:00 horas.
La tensión sigue siendo alta. En declaraciones recientes, Yofra aludió a la dureza del conflicto comparándolo con situaciones internacionales: «Tendríamos que tener dinamita para poder igualar a los compañeros bolivianos», aunque aclaró que no cree que sea necesario y confía plenamente en la herramienta del paro.
La disputa no es menor: en el departamento San Lorenzo se procesa el 84% de la producción aceitera nacional, lo que convierte a este sector en el principal motor de ingreso de divisas para el país. Los trabajadores aceiteros aseguran que no aceptarán un congelamiento: «Quieren que seamos pobres como los demás; no pueden entender cómo seguimos luchando», sentenció Yofra.





