La falta de un acuerdo en paritario y creciente pérdida del poder adquisitivo arrojaron un conflicto sindical en el principal puerto pesquero del país. La salida de buques sufre demoras en un sector portuario en conflicto.
Desde el mediodía de este lunes 20 de abril de 2026, el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) inició una medida de fuerza que mantiene paralizada la zarpada de los buques de la flota fresquera, costera y de altura en el puerto de Mar del Plata. La acción gremial, que se extenderá hasta el próximo viernes inclusive, busca garantizar la «máxima participación» de los trabajadores en la asamblea resolutiva convocada para el cierre de la semana.
Salarios y condiciones de seguridad
El eje central de la disputa radica en la falta de avances en la negociación paritaria para el periodo 2026-2027. Daniel Flores, secretario general de la seccional local de SICONARA, formalizó la medida ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, señalando una fuerte resistencia por parte de las cámaras empresarias para actualizar los haberes de acuerdo con la inflación actual.
Entre los puntos más críticos del reclamo se encuentran:
- Recomposición salarial: El gremio exige un reajuste que supere el nivel inflacionario y ha solicitado específicamente que el valor de la producción para el kilo de merluza se fije en 0,50 dólares.
- Liquidación de haberes: Denuncian la aplicación unilateral de «cláusulas de crisis» y el pago de sumas no remunerativas cuya vigencia no ha sido acordada ni prorrogada en el marco legal vigente.
- Seguridad y transparencia: Los oficiales demandan acceso al sistema de monitoreo de costos operativos por buque y denuncian deficiencias en la gestión de seguridad y medidas de protección para el personal embarcado.
Daniel Flores ha mantenido contacto directo con los trabajadores en recorridas por los muelles de la terminal marítima. Según lo comunicado por el sindicato, el objetivo de demorar las salidas es permitir que el personal participe de la asamblea informativa el viernes 24 a las 10:00 en el Club Talleres, donde se decidirán los pasos a seguir ante la «negativa empresarial para el ajuste de haberes».


Contexto de crisis en el sector
El conflicto de los conductores se da en un contexto de agravamiento de la crisis en la actividad, desde el sector empresarial fresquero de Mar del Plata vienen advirtiendo que la actividad es inviable por el aumento de costos, principalmente combustible, y la presión impositiva. A principios de mes desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera, un sector con fuerte peso en el mercado interno y conocido por las “lanchas amarillas” y buques de menor porte, volvió a reclamar medidas al gobierno nacional al que acusó de “mirar para otro lado mientras se destruyen miles de puestos de trabajo”.
Según medios que se especializan en el tema, como Pescare, el Consejo Federal Pesquero (CFP) analiza la posibilidad de transferir cuotas de merluza común desde la flota fresquera hacia buques congeladores, rompiendo el equilibrio y el espíritu de la Ley Federal de Pesca 24.922, que intenta proteger el trabajo en tierra. Esa iniciativa generó un enorme rechazo, tanto de organizaciones empresariales como sindicales.
A esto se suma la situación de los trabajadores, desde la dirigencia de SICONARA subrayaron la incertidumbre de cara al inicio de la temporada, afirmando que «no se han llevado adelante reuniones ni con las cámaras empresarias ni con empresas por fuera de esas representaciones» para destrabar el conflicto salarial.
La medida ha generado una fuerte sorpresa en el sector armador, ya que muchos buques que habían ingresado durante el fin de semana, como el “Antonino”, el “Floridablanca” y el “Wiron IV”, se encontraron con la imposibilidad de volver a salir a pesca.
Los empresarios cuestionaron la implementación de la medida sin previo aviso en un momento de alta necesidad operativa. Por otro lado, la ronda de negociaciones enfrenta una dificultad adicional: la Feria de Barcelona en España, evento del cual participan varios empresarios locales, lo que ha puesto las conversaciones en un «paréntesis». Este estancamiento se produce luego de que el incremento en el precio del combustible desestabilizara la estructura de costos de la flota, rompiendo la idea inicial de aplicar reajustes mensuales basados en el IPC.




