Este lunes 2 de marzo, el ciclo lectivo comenzó con aulas vacías en gran parte del país. La CTERA, junto a otros gremios docentes, ratificó una medida de fuerza que afecta a 8 millones de alumnos en reclamo de mejoras salariales y en rechazo a la recientemente aprobada reforma laboral.
Lo que debía ser una jornada de reencuentro en las escuelas se transformó en un escenario de protesta. La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) inició un paro nacional y movilización, que impidió el arranque normal de las clases en 16 jurisdicciones del país. La medida es la respuesta directa a la aprobación de la Reforma Laboral en el Senado el pasado viernes 27 de febrero, a la que CTERA califica como un «plan de ajuste» que atenta contra los derechos conquistados.
Desde la Junta Ejecutiva de la CTERA, el rechazo a la nueva legislación es total. Según el comunicado oficial, la reforma no busca crear empleo, sino profundizar la «precarización del trabajo» y la «flexibilización de las relaciones laborales». Los representantes docentes sostienen que esta política constituye un «grave retroceso social y democrático» diseñado para beneficiar a los sectores concentrados de la economía a expensas del salario y la estabilidad de los trabajadores.

Sin embargo, el descontento no se limita a la reforma. El pliego de reclamos incluye puntos críticos para el sector:
- Restitución de la Paritaria Nacional Docente: Los gremios exigen que el Gobierno reabra de forma efectiva la instancia de negociación del salario inicial, la cual el presidente Javier Milei desconoció y luego eliminó.
- Regreso del FONID: Se demanda la devolución del Fondo Nacional de Incentivo Docente, eliminado por el Ejecutivo Nacional, que representaba una parte esencial del salario de bolsillo de los maestros, que fuera eliminado por Milei apenas asumió.
- Aumento presupuestario: Solicitan un incremento urgente de los fondos destinados a educación y el cumplimiento de las leyes de financiamiento educativo y universitario.
Una unidad gremial contundente
La jornada de protesta se destaca por el alto nivel de adhesión y la unidad entre las distintas centrales obreras. Además de CTERA, se sumaron los gremios docentes enrolados en la CGT, como UDA, Sadop, AMET y CEA.
La Junta Directiva de CTERA expresó en un comunicado “que la única salida frente al ajuste es la unidad, la organización y la movilización popular. Convocamos a continuar y profundizar la lucha en las calles, junto a las centrales sindicales y las Organizaciones Sociales, para defender el trabajo digno, el salario y los derechos laborales, y para rechazar toda política que implique pérdida de derechos”. Margarita Orellano, referente de SADOP, remarcó la postura del sector privado: “Estamos defendiendo la educación como un derecho, no como un servicio transable”.
Incluso en la Provincia de Buenos Aires, donde el gremio Suteba suele tener sintonía con el gobierno provincial, se llamó a la huelga tras rechazar una propuesta salarial del 3% por considerarla insuficiente ante la inflación. Por primera vez en seis años, las escuelas bonaerenses no iniciaron el ciclo lectivo en la fecha prevista.
Ante la contundencia del paro, el Gobierno Nacional convocó a los gremios a una reunión de la paritaria nacional para este mismo lunes, presionado también por un fallo de un tribunal laboral que le ordenó retomar las negociaciones. No obstante, la postura oficial sigue siendo rígida: se ha confirmado que se descontará el día a quienes se sumen a la huelga, una medida que los sindicatos califican de «persecutoria».
Bajo el lema «Las clases comienzan en la calle», el plan de lucha de CTERA incluye el dictado de clases públicas y movilizaciones para visibilizar el conflicto frente a la sociedad. Para los dirigentes sindicales, este 2 de marzo funciona como un termómetro para medir la fuerza del movimiento obrero ante el nuevo marco creado por la reforma laboral y el modelo de «exclusión» que, denuncian, intenta consolidar el Gobierno.





