La subsecretaria de Relaciones del Trabajo presentó su renuncia y será reemplazada por Mariano Sartoris, un funcionario de máxima confianza de Sandra Pettovello. El Gobierno habla de una reestructuración del Ministerio de Capital Humano, mientras que en el sindicalismo interpretan el movimiento como una señal sobre el rumbo que tomará la política laboral. El cambio se produce en plena implementación de la reforma laboral y en medio de una creciente tensión con la CGT y el movimiento obrero.
Claudia Testa dejó formalmente la Subsecretaría de Relaciones del Trabajo el lunes 5 de octubre, después de presentar una carta de renuncia indeclinable en la que argumentó motivos personales. En su lugar asumió Mariano Sartoris, abogado que hasta ahora se desempeñaba como subsecretario Legal del Ministerio de Capital Humano y que mantiene una relación de confianza con la ministra Sandra Pettovello.
Desde el Gobierno explicaron el cambio como parte de una reestructuración de la cartera y señalaron que la salida de Testa no implicaba un cuestionamiento a su desempeño. La propia funcionaria agradeció en su carta la confianza recibida durante su gestión.
Pero la modificación adquiere una dimensión que excede el recambio de un funcionario.
La Subsecretaría de Relaciones del Trabajo ocupa un lugar central en la administración de conflictos colectivos, negociaciones salariales, convenios y relaciones entre sindicatos y empresas. Y el cambio se produce cuando el Gobierno enfrenta una relación cada vez más tensa con las centrales sindicales.
El recambio administrativo desencadenó de inmediato lecturas contrapuestas entre los pasillos oficiales y el universo sociolaboral.
Desde la conducción de Capital Humano se encuadró el movimiento dentro de un proceso general de reestructuración y reorganización interna de la cartera. Voceros gubernamentales enfatizaron que la salida de Testa no respondió a un cuestionamiento técnico ni a un reproche sobre su desempeño, sino a la decisión de colocar a colaboradores de absoluta sintonía política en las áreas donde se definen trámites clave.
Al mismo tiempo, comenzaron a circular versiones divergentes, en el ámbito sindical y empresarial, el relevo fue interpretado como un desplazamiento impulsado directamente por la ministra Pettovello. Diversas crónicas periodísticas publicadas en medios especializados como InfoGremiales y El Destape señalaron un paulatino deterioro en el vínculo entre Testa y el secretario de Trabajo, Julio Cordero, así como un progresivo acorralamiento de la funcionaria desplazada. Para los sectores gremiales, la maniobra representa la pérdida de una interlocutora clave y el fortalecimiento de una línea técnico-jurídica con menor predisposición a la negociación política.
La Subsecretaría de Relaciones del Trabajo constituye una caja de resonancia fundamental del Estado. Por sus oficinas transitan las homologaciones de convenios colectivos, los acuerdos salariales paritarios, la administración de la conciliación obligatoria y la mediación en disputas entre cámaras empresarias y organizaciones gremiales. La modificación de su titularidad ocurre, además, en medio de la puesta en marcha de la reforma laboral impulsada por el Gobierno y en un contexto de acentuada fricción con la Confederación General del Trabajo (CGT).
Trayectoria y controversias de Claudia Testa
Claudia Testa desembarcó formalmente en la gestión nacional promovida a fines de 2024 por el secretario de Trabajo, Julio Cordero. Su designación quedó oficializada mediante el Decreto 31/2025, publicado en enero de 2025 con efecto retroactivo al 10 de diciembre de 2024. Su foja de servicios previa registraba pasos por el sector privado en la empresa siderúrgica Ternium y una trayectoria en el área de relaciones laborales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de donde provenía vinculada a equipos de la gestión porteña. Durante su paso por la función pública, Testa asumió un papel preponderante en las negociaciones paritarias y en la renovación de convenios colectivos. Tras la sanción de la modernización laboral, el propio Cordero había delegado en su despacho la conducción de múltiples mesas de concertación sectorial. Sin embargo, su recorrido estuvo salpicado por fuertes disputas internas y controversias.
Tras confirmarse su salida, fuentes sindicales lamentaron su partida catalogándola públicamente ante la prensa como «la única funcionaria solvente» con capacidad técnica y comprensión de la dinámica gremial dentro del área de Trabajo, en un gobierno que hace aguas en esta área y que tiene una tensa relación con el mundo del Trabajo.
El sexto funcionario en menos de tres años
Hay otro dato que resulta difícil de ignorar. Con la llegada de Sartoris, la Subsecretaría de Relaciones del Trabajo tendrá su sexto titular desde diciembre de 2023. Antes de Testa pasaron por el cargo Martín Huidobro, Horacio Pitrau, Mariana Hortal Sueldo y Liliana Archimbal.
La sucesión de funcionarios en un área encargada de administrar relaciones laborales plantea una cuestión institucional. La negociación colectiva requiere continuidad. También la requieren la mediación en conflictos, la relación con las organizaciones sindicales, la intervención frente a empresas y la aplicación de las normas laborales.
La rotación no demuestra por sí misma un cambio de orientación política. Pero sí constituye un indicador de inestabilidad en una estructura estatal que necesita interlocutores permanentes frente a actores económicos y sindicales con los que debe negociar cotidianamente.
Mariano Sartoris: el perfil legalista y el avance del círculo directo de Pettovello
El nombramiento de Mariano Mauro Sartoris ratifica el avance del equipo de abogados y administradores de la máxima confianza de Sandra Pettovello sobre los casilleros estratégicos de Capital Humano. Sartoris no es un advenedizo en la estructura estatal: su declaración jurada registra el ingreso a la administración pública nacional en el año 2005 y antecedentes en la gestión porteña, como su desempeño en 2009 en el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires.
Su recorrido en la actual gestión nacional muestra un escalonado ascenso:
- Gestión Administrativa: En mayo de 2024 fue nombrado subsecretario de Gestión Administrativa de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, colaborando en el ordenamiento contable e institucional bajo la órbita de Julio Cordero.
- Coordinación Legal de Capital Humano: En junio de 2026, mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y la ministra Pettovello, asumió como subsecretario Legal de la Secretaría de Coordinación Legal y Administrativa del Ministerio de Capital Humano, con efecto retroactivo al 21 de mayo de 2026, tras una profunda reorganización de las áreas jurídicas del ministerio.
- Subsecretaría de Relaciones del Trabajo: En octubre de 2026 asume la conducción de las relaciones laborales del país.
A diferencia del perfil más volcado a la mediación política que ostentaba Testa, Sartoris encarna una marcada tendencia al derecho administrativo y la gestión gubernamental. Su desembarco alimenta la hipótesis de una reorientación estratégica: la sustitución del diálogo político por una aplicación estrictamente formalista y restrictiva de los marcos legales y de la reforma laboral aprobada por el Congreso.
El cambio llega en un momento particularmente sensible
La salida de Testa ocurre mientras la discusión laboral atraviesa una etapa decisiva.
El Gobierno avanza con la implementación de la reforma laboral y los sindicatos cuestionan distintos aspectos de sus efectos sobre las relaciones de trabajo. Al mismo tiempo, continúan las negociaciones paritarias, los conflictos por despidos y suspensiones y las discusiones alrededor de los convenios colectivos.
En ese escenario de creciente crisis y conflictividad, la Secretaría de Trabajo tiene un papel particularmente delicado. No se trata solamente de aplicar normas. El Estado debe intervenir cuando una empresa despide trabajadores, cuando un sindicato y una compañía no alcanzan un acuerdo, cuando se solicita una conciliación obligatoria o cuando aparecen conflictos alrededor de la vigencia de un convenio colectivo. La caída de Ministerio a Secretaria, la reforma laboral y un plan económico con menos empleo son señales de conflictivdad creciente. Desafió que tendrá que afrontar la nueva gestión.





