La ciudad de Río Grande atraviesa horas de profunda incertidumbre tras la desvinculación masiva de operarios en las plantas del Grupo Mirgor, propiedad de la familia Caputo. La medida, que incluye el despido de la totalidad de los delegados, ha paralizado el polo electrónico y derivado en protestas callejeras y presentaciones ante el Ministerio de Trabajo.
Este lunes, el Grupo Mirgor concretó la desvinculación de aproximadamente 300 trabajadores en sus plantas de Tierra del Fuego, profundizando un conflicto que ya venía registrando altos niveles de fricción. La medida afectó a 223 operarios de la planta ubicada en la calle Einstein y a 73 de la planta de la calle Malvinas. Según los reportes desde el lugar, gran parte de los afectados son empleados efectivos, muchos de los cuales cuentan con hasta 20 años de antigüedad en la firma.
El conflicto ha tomado un tinte político y sindical de gravedad, ya que la empresa impidió el ingreso a los 28 delegados que representan a las cuatro firmas del conglomerado. Esta acción ha sido calificada por los trabajadores como un ataque antisindical directo, dado que descabeza la representación gremial en un momento crítico.
La jornada comenzó con escenas de tensión cuando los operarios incluidos en las listas de despidos se encontraron con las puertas cerradas. Inmediatamente, se iniciaron protestas con cortes de tránsito en la intersección de las calles Einstein y Don Bosco, así como en las inmediaciones de la Planta 5 sobre la calle Malvinas, donde los trabajadores comenzaron a montar estructuras para posibles acampes.

Ante la gravedad de la situación, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) realizó una presentación formal ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia para denunciar los despidos y solicitar una intervención urgente.
El dirigente de la UOM, Marcos Linares, informó a los trabajadores congregados sobre las gestiones realizadas:
«Hemos solicitado una audiencia urgente entre las partes y denunciado el impedimento de ingreso tanto de los trabajadores como de la totalidad de los representantes sindicales», afirmó Linares, instando a mantener la «unidad y solidaridad» frente a la medida empresarial.
Por otro lado, la tensión se había gestado durante el fin de semana tras una reunión entre los trabajadores y el CEO del Grupo Mirgor, Luis Alonso. Dicho encuentro terminó en un fuerte cruce dialéctico debido a los reclamos salariales y las medidas de fuerza que venía sosteniendo el gremio. El vencimiento de la conciliación obligatoria por 22 despidos previos terminó de detonar la decisión de la compañía. El Grupo Mirgor, es una empresa propiedad de la familia Caputo, que se posiciona como el actor industrial más relevante y poderoso de la zona. A través de sus diversas plantas, el conglomerado gestiona la producción de celulares, estéreos y electrodomésticos bajo cuatro razones sociales fundamentales: Mirgor, IATEC, FAMAR y Brightstar.
El conflicto en Mirgor no es un hecho aislado. Se da en un marco de creciente preocupación por el empleo industrial en la isla, sumándose a pérdidas de puestos de trabajo en otras firmas como Radio Victoria y Aires del Sur.
Desde los sectores gremiales advierten que este es un «conflicto testigo». En un contexto donde Río Grande es vista como un bastión de la soberanía, existe el temor de que estas políticas de ajuste busquen «despoblar la Isla» en medio del escenario político nacional actual.
El Congreso de Delegados de la UOM se encuentra en sesión permanente para definir las próximas acciones. Ya se ha advertido que, de no revertirse las desvinculaciones, el sindicato avanzará con un paro por tiempo indeterminado que afectaría la producción de celulares, estéreos y electrodomésticos en todas las razones sociales del grupo. Por el momento, la producción en las plantas no se está desarrollando con normalidad y el estado de alerta es total.





