La cementera Loma Negra ha tomado la drástica decisión de apagar el horno principal de su planta L’Amalí, ubicada en Olavarría, por un periodo estimado de seis meses. Esta medida, que se extendería hasta finales de año, responde a la profunda retracción que atraviesa el sector de la construcción y a la acumulación de un stock de insumos sin precedentes.
Sobrestock y caída del consumo
La razón técnica detrás de esta paralización prolongada es el exceso de clínker, el componente base para la elaboración del cemento portland (compuesto en un 60% por clínker y un 40% por piedra caliza molida). Según fuentes gremiales, la empresa cuenta con reservas suficientes para garantizar el despacho de cemento durante varios meses sin necesidad de encender los hornos.
Alejandro Santillán, secretario general de AOMA Olavarría, detalló la magnitud de este excedente: “Hay más de 700 mil toneladas de clínker por fuera de los silos». El dirigente explicó que, si bien es habitual detener los equipos para mantenimiento durante el invierno, el tiempo de parada solía ser mucho menor: “En otras épocas se hacía en pocas semanas, hasta en 14 días… Estos parates largos se están haciendo cada vez más habituales y es realmente preocupante”.


Estadísticas que reflejan la crisis del sector
La decisión empresarial se sustenta en datos alarmantes proporcionados por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, que confirman un retroceso generalizado en la actividad:
- Caída mensual: En abril, las ventas de cemento cayeron un 11,7% respecto al mes de marzo.
- Caída interanual: Los despachos registraron una baja del 12,7% en comparación con abril de 2025.
- Capacidad ociosa: La crisis no es exclusiva de Loma Negra. En Cementos Avellaneda, por ejemplo, de tres líneas de despacho disponibles, solo se utiliza una durante ocho horas para cubrir la demanda actual.
El impacto del freno en la obra pública
Desde el sector sindical vinculan directamente este escenario con la política económica nacional. “La decisión de Loma Negra es la consecuencia del freno de la obra pública”, afirmó Santillán. La falta de proyectos estatales de infraestructura ha neutralizado los leves repuntes que se habían observado a principios de año.
La paralización no solo afecta al horno de L’Amalí, sino que repercute en toda la cadena productiva, impactando en las tareas de destape y extracción de piedra. Aunque en la rama del cemento se han logrado sostener los puestos laborales por el momento, el panorama es más sombrío en las canteras, donde ya se reportan suspensiones y despidos.

“La situación está muy complicada. Las empresas están presionando para suspender trabajadores y que haya polifuncionalidad para que una sola persona haga el trabajo de tres”, denunció el titular de AOMA, advirtiendo sobre la incertidumbre que genera una paralización de esta magnitud en una de las plantas más importantes del país.





