En un clima de creciente tensión social y política, la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó este jueves 30 de abril una masiva movilización a Plaza de Mayo. Bajo la consigna de conmemorar el Día del Trabajador, la central obrera desplegó una demostración de fuerza que reunió a unas 200 mil personas y sirvió como plataforma para lanzar un duro ultimátum a la gestión libertaria de Javier Milei: el fin de la etapa de diálogo y el inicio de una escalada de lucha que podría derivar en un quinto paro general.
Un escenario de confrontación y reveses judiciales
La marcha se produjo en un momento crítico para la estrategia sindical. Tras meses de apostar a la vía judicial para frenar la Ley de Modernización Laboral, la CGT sufrió recientemente un revés jurídico cuando la Cámara de Apelaciones del Trabajo revirtió una cautelar que mantenía suspendido el núcleo de la reforma, desplazando la causa al fuero Contencioso Administrativo Federal. Este cambio de tablero empujó a la dirigencia a «radicalizar su mirada» y retomar la calle como principal herramienta de resistencia.
Desde temprano, las columnas de los gremios coparon la histórica plaza, afectando diversos servicios y mostrando la adhesión de más de 100 organizaciones, incluyendo a las dos fracciones de la CTA, movimientos sociales y sectores del peronismo y la izquierda.

El acto central contó con la oratoria de los tres integrantes del triunvirato, quienes se repartieron mensajes de dureza contra el modelo económico y una convocatoria a construir una alternativa política de cara a 2027.
Octavio Argüello (Camioneros) fue el encargado de abrir los discursos con el tono más beligerante. «Le decimos a este gobierno que no se soporta más que siga ajustando al pueblo, quitando derechos. Basta a este gobierno corrupto y explotador«, lanzó ante la multitud. Argüello fue tajante al dirigirse directamente al Poder Ejecutivo: «Se terminó la paciencia, señor Presidente, vayamos a profundizar los conflictos».
Por su parte, Cristian Jerónimo (Vidrio), quien se ha posicionado como uno de los perfiles más combativos en el armado interno, advirtió que la movilización es apenas el comienzo. «Este es el principio de una escalada de conflictividad porque este rumbo económico no lo vamos a permitir», declaró, cuestionando además el concepto de libertad del oficialismo: «No hay libertad cuando no se llega a fin de mes«.

Finalmente, Jorge Sola (Seguros) cerró el acto cuestionando la legitimidad de las estadísticas oficiales y la orientación ideológica del gobierno. «¿Dónde están los pibes que dicen que ya no están en la pobreza?», se preguntó en referencia a los datos del INDEC. Sola llamó a la creación de un «nuevo contrato social» donde la justicia social sea el eje de un programa de desarrollo y producción.
Un diagnóstico social alarmante
El documento leído en Plaza de Mayo, que incluyó un homenaje al Papa Francisco y contó con la bendición inicial del padre Lorenzo «Toto» de Vedia, trazó un panorama sombrío de la realidad nacional. La CGT denunció una caída pronunciada en la industria, la construcción y el comercio, asegurando que el modelo actual solo beneficia a «un selecto grupo de actores vinculados a la actividad financiera y especulativa».
Entre los datos más críticos vertidos por la central obrera se encuentran:
- Cierre masivo de empresas: Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, se registraron 24.180 establecimientos cerrados según datos oficiales.
- Crisis sanitaria: Denunciaron un desfinanciamiento de las obras sociales, recortes en el PAMI y una situación crítica en las prestaciones para personas con discapacidad.
- Deuda externa: Criticaron el «silencio del debate público» sobre los compromisos con el FMI y el perfil de vencimientos de deuda que el Estado no puede afrontar.
Hacia el quinto paro general
La demostración de unidad en la Plaza —que incluyó la presencia de figuras como Pablo Moyano, Gerardo Martínez y Sergio Palazzo— dejó latente la posibilidad de una nueva medida de fuerza nacional. Fuentes sindicales indican que el quinto paro general podría definirse en el próximo plenario del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), con la mira puesta en sumarse a la jornada de protesta del 22 de mayo convocada por las CTA.
«La central obrera es la que motoriza al movimiento obrero», afirmaron dirigentes en Azopardo, dejando claro que, tras el agotamiento de la paciencia, la CGT busca ahora sentarse en la mesa decisoria para «hacer valer la oposición al actual Gobierno» de cara a los desafíos electorales futuros.





