Con fuertes críticas al plan de ajuste, llamados a interpelar al empresariado y la advertencia de profundizar la lucha, la conducción sindical marchó en defensa del empleo manufacturero y anticipó nuevas protestas.
La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó una masiva marcha que partió desde la sede del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), en la avenida Belgrano 665, y se concentró cerca de las 15:00 horas frente a las puertas de la Secretaría de Industria de la Nación (ex Ministerio de Producción e Industria), sobre la avenida Julio A. Roca y Perú. Bajo la consigna central «Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también», la movilización agrupó a gremios de la producción, el transporte, los servicios y el comercio exterior.
En el escenario montado sobre un camión, la cúpula de la central obrera estuvo integrada por los cotitulares del triunvirato conducido por Cristian Jerónimo (Vidrio), Jorge Sola (Seguros) y Octavio Argüello (Camioneros). Junto a ellos se movilizó una amplia nómina de referentes sindicales, entre los que destacaron Héctor Daer (Sanidad), Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Sergio Palazzo (La Bancaria), Mario «Paco» Manrique (SMATA), Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Pablo Flores (AEFIP), Maia Volcovinsky (Judiciales), Juan Carlos Schmid (CATT/Dragado), Daniel Mallotti (Aduana), Mariano Vilar (Conductores Navales), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Graciela Aleñá (Viales), Roberto Coria (Guincheros) y Mario Preiss (Caucho). La jornada contó además con la presencia sobre el palco del expresidente Eduardo Duhalde.
Durante los discursos de cierre, los dirigentes expresaron duras advertencias hacia el Poder Ejecutivo. Cristian Jerónimo emplazó a las autoridades señalando: «O cambia su estrategia de modelo de país, que lo único que hace es expulsar a los argentinos a la pobreza, o la lucha se va a seguir profundizando». El dirigente cuestionó la promesa gubernamental preguntando «¿dónde están los 18 mejores meses que nos prometieron?» y remarcó la pérdida sostenida de empleos y el endeudamiento de las familias. Por su parte, Octavio Argüello afirmó: «Sabemos cuándo va a tronar el escarmiento y no falta mucho para ello». En tanto, Jorge Sola interpeló la actitud del sector patronal al señalar que la CGT acudió a reclamar «un proyecto industrial que derrame sobre el servicio, el transporte, la logística», agregando que el movimiento obrero está asumiendo la voz por la industria «que los empresarios no defienden».
🇦🇷 LAS MALVINAS SON ARGENTINAS, LA INDUSTRIA NACIONAL TAMBIÉN
— CGT (@cgtoficialra) October 8, 2026
Una vez más salimos a la calle para denunciar las consecuencias de un modelo económico que destruye el entramado productivo, golpea a las PyMEs, profundiza la recesión y deteriora el empleo y los ingresos de las… pic.twitter.com/44XwNB1aRL
En el documento difundido por el Consejo Directivo de la CGT, la entidad denunció un programa económico «monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI)» que destruye las pymes, contrae el consumo interno e impone altas tarifas y presión impositiva. El texto alertó que «no hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías», contraponiendo la especulación de sectores concentrados con el deterioro social de las mayorías, y defendió una «apertura comercial inteligente» bajo el principio de que «ningún país se desarrolla sin industria». La jornada concluyó ratificando la adhesión a la Marcha Federal Universitaria y convocando a una nueva marcha al Congreso para el 15 de octubre, como escala previa ante la esperada visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre.
Reclamos sindicales, postura política e internas en el frente gremial
El posicionamiento de la CGT combina exigencias inmediatas —como la reapertura de paritarias, la defensa de los convenios colectivos de trabajo y la convocatoria a una mesa de producción tripartita— con un rechazo frontal a las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno nacional, en particular el DNU 70/23 y la derogación de la Ley de Tierras. Asimismo, la conducción apeló al Congreso y a la dirigencia política a asumir compromisos firmes con el entramado productivo.
Sin embargo, la estrategia de la conducción cegetista coexiste con tensiones dentro del propio arco sindical. Mientras la cúpula plantea un esquema de protestas escalonadas que confluirá en el Congreso y las universidades, otros dirigentes como Pablo Moyano cuestionaron abiertamente el tempo de la central obrera e instaron a la huelga general, afirmando que «lo único que queda es estar en la calle» ante el accionar del Gobierno y la falta de respuestas políticas. Asimismo, sectores de bases y analistas del espacio gremial expusieron matices sobre la oportunidad y la firmeza de las movilizaciones.

La movilización sindical se fundamenta en el deterioro de la actividad productiva nacional, caracterizado por la parálisis del consumo interno, la falta de crédito y el incremento de costos operativos que asfixian a las pequeñas y medianas empresas. Este escenario ha derivado en cierres de establecimientos, esquemas de suspensiones y destrucción de puestos de trabajo en los principales polos industriales del país.





