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viernes, 17 abril 2026

Huelga general de 1909 contra la violencia estatal

Historia del 1ro de mayo

La sangrienta represión policial a la manifestación anarquista convocada en Plaza Lorea con motivo del Día Internacional de lxs Trabajadorxs motivó la respuesta unificada de anarquistas, socialistas y sindicalistas revolucionarios que pasaría a la historia como la Semana Roja.

El 1ro de mayo de 1909 se organizaron en Buenos Aires dos manifestaciones: una del Partido Socialista (PS) y otra de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). La represión a esta última al mando de Ramón Falcón dejó un saldo de diez muertos y un centenar de heridos. Las ambulancias, apostadas previamente en las inmediaciones de la Plaza Lorea, retiraron rápidamente los muertos y los heridos. Los bomberos desplegaron sus mangueras y limpiaron enseguida la sangre obrera derramada. El orden reinaba, nuevamente, en la ciudad.

Ese mismo día, por la noche, habría de reunirse la conducción de la Unión General de Trabajadores (UGT), central obrera dirigida políticamente por el sindicalismo revolucionario que, en repudio de lo sucedido, dispondría la huelga general a partir del lunes 3 de mayo. Además, se designó una comisión para que tratara de reunirse con sus pares de la FORA a coordinar las medidas de protesta. Asimismo, citaba a los secretarios de las sociedades autónomas para el día siguiente con el mismo objetivo. Por su parte, la FORA, en una reunión de urgencia, resolvía ese mismo día convocar a la huelga general por tiempo indeterminado para protestar enérgicamente por el crimen cometido y homenajear a los caídos. El Comité Ejecutivo del Partido Socialista, reacio a este tipo de medidas, también disponía el paro por tiempo indeterminado.

Para impedir la coordinación de las organizaciones gremiales, la policía clausuró los centros de reunión del proletariado, aunque sin éxito alguno: los delegados de los gremios movilizados se reunieron clandestinamente, constituyendo un Comité de Huelga General (CHG) formado por representantes de la UGT, la FORA y las sociedades autónomas. En los días subsiguientes, el CHG y el PS realizaron múltiples manifestaciones de protesta, convocando a actos y movilizaciones multitudinarias, exteriorizando el enorme rechazo de la clase trabajadora a la masacre de Plaza Lorea.

Sin embargo, el PS y el CHG diferían en los planteos de sus reivindicaciones. Mientras el primero sostenía como principal exigencia la renuncia de Falcón, los sindicalistas revolucionarios que orientaban el CHG, argumentaban que un cambio de individuos al frente de la policía no modificaría el carácter represivo de la institución, enfocando sus demandas en la libertad de los presos y la reapertura de los locales obreros.

Finalmente, el sábado 8 de mayo una comisión obrera del CHG se reuniría con el presidente del Senado, Benito Villanueva, quien concurrió en representación del Poder Ejecutivo, aceptando las reivindicaciones del CHG. En consecuencia, los delegados gremiales se reunieron en asamblea y decidieron levantar el paro general. Por la noche, lo mismo haría el Comité Ejecutivo del Partido Socialista.

El 1º de mayo de 1909, la pujante Argentina agroexportadora descargó su violencia asesina sobre la clase trabajadora organizada. Las asociaciones gremiales y el PS respondieron a la masacre de Plaza Lorea con unidad, organización y lucha.

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