En una jornada masiva y federal, más de 60.000 personas se movilizaron este martes 20 de mayo de 2026 desde el Ministerio de Salud de la Nación hacia la Plaza de Mayo. La denominada Marcha Federal de Salud no solo tuvo su epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, sino que se replicó en todo el país, uniendo a un amplio abanico de gremios, trabajadores del sector, organizaciones sociales, asociaciones de pacientes, universidades, funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires y ciudadanos en un grito unánime contra el desfinanciamiento del sistema sanitario.
Un sistema en «jaque» por la motosierra
La movilización denunció un deterioro sin precedentes de las políticas públicas. Según el documento consensuado por las organizaciones participantes, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud ha sufrido una caída del 40% respecto de 2023.
Pablo Maciel, médico clínico y secretario general de la Federación Sindical Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de Salud (FESINTRAS), en dialogo con AM 590, calificó la situación como «insostenible». «El gobierno viene ajustando desde el primer día… anunció un recorte de 63.000 millones de pesos y dejó tirado a media población» afirmó Maciel, denunciando el cierre de programas vitales como el Programa Remediar, que garantizaba medicamentos a 20 millones de argentinos, y el Instituto Nacional del Cáncer.


Hospitales saturados y el regreso de enfermedades del siglo pasado
La crisis ha trascendido las discusiones presupuestarias para convertirse en una tragedia cotidiana en las guardias. Los hospitales públicos atraviesan niveles de ocupación cercanos al 90%, incluso antes del inicio del invierno. Este colapso se explica, en parte, porque el sistema público está absorbiendo a miles de personas que han perdido su cobertura privada o de obra social.
Datos alarmantes revelados durante la jornada indican que:
- Más de 742.000 personas perdieron su cobertura de obra social o prepaga en el último periodo.
- El 52% de las camas de hospitales públicos están hoy ocupadas por pacientes que, aun teniendo obra social, no reciben respuesta de sus prestadoras.
- El costo de los medicamentos ha subido más de un 500%, provocando que muchos pacientes con enfermedades crónicas abandonen sus tratamientos y se descompensen.
El impacto sanitario es devastador. Maciel advirtió sobre un retroceso en indicadores sensibles: «Aumentó la mortalidad infantil y la mortalidad materna creció un 37%«. Además, denunció brotes de enfermedades que se consideraban controladas, como el sarampión y la tos convulsa.



La vicepresidenta de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP), Silvana Scali, señaló: “La salud está atravesando una crisis enorme, producto de las políticas del Gobierno Nacional, del cierre y de la desfinanciación de todo tipo de políticas sanitarias que hacían al acceso al derecho de la salud de nuestro pueblo”.
La calle como respuesta al «hartazgo»
La columna de manifestantes, donde se mezclaban guardapolvos blancos, jubilados y pacientes oncológicos, reflejó un cambio en el clima social. Entre los principales reclamos de la movilización se destacó el rechazo al cierre del Programa Remediar, el desfinanciamiento del PAMI, los recortes en vacunación, salud mental y discapacidad, así como la exigencia de una mesa federal de trabajo entre Nación, provincias y municipios para abordar la crisis sanitaria.



El secretario general de CTA-T provincia de Buenos Aires y adjunto de CTERA, Roberto Baradel, manifestó: «Es fundamental esta lucha, lo mismo que la lucha por la Universidad Pública, por la Educación Pública, por el trabajo y la producción. Por eso la CTA nos encuentra movilizándonos y reclamando junto a nuestros compañeros por esta demanda que es sentida por todos los argentinos».
“Defendemos una concepción de la salud como derecho social y humano fundamental, no como privilegio ni mercancía”, señalaron las organizaciones convocantes durante el acto central.
«A la gente la veíamos muy angustiada, pero al mismo tiempo resignada… Yo creo que eso empezó a cambiar», sostuvo Maciel, quien también destacó la precarización profesional de los trabajadores que deben sostener hasta tres empleos para subsistir.
La jornada reunió columnas provenientes de distintas provincias argentinas y consolidó una de las movilizaciones sanitarias más masivas de los últimos años bajo una consigna común: defender el derecho a la salud y exigir políticas públicas que garanticen acceso, medicamentos, atención y cuidado para toda la población.


Las organizaciones convocantes concluyeron el acto central con una definición política clara: «Defendemos una concepción de la salud como derecho social y humano fundamental, no como privilegio ni mercancía». Ante lo que consideran una inacción de los poderes judicial y legislativo, la salud argentina ha decidido que su defensa se dará, de ahora en adelante, en las calles.





