El sistema educativo superior y el sector científico-tecnológico atraviesan una de sus crisis más profundas en décadas producto de la decisión del gobierno de Javier Milei de aplicar un ajuste brutal y no cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. Este miércoles 12 de agosto, la comunidad académica y de investigación protagonizó una jornada de protesta nacional que vinculó el paro total de las universidades nacionales con una masiva movilización de científicos del CONICET en el Obelisco porteño.
El frente universitario: un paro que el Gobierno no pudo frenar
A pesar de que el Ministerio de Capital Humano convocó a una reunión paritaria para el 1 de septiembre en un intento de desactivar la medida, los gremios docentes (FEDUN, CONADU, CONADU Histórica, UDA, CTERA, CEA) y no docentes (FATUN) ratificaron la huelga de 24 horas. La decisión se fundamenta en una deuda salarial del 52% que el Estado mantiene con los trabajadores del sector.
Walter Merkis, titular de FATUN, señaló que si bien la convocatoria es un avance, «nada garantiza que nuestros pedidos vayan a ser satisfechos». Por su parte, Clara Chevalier, secretaria general de CONADU, denunció que el Ejecutivo «no cumple ni lo que votó el Congreso, ni la medida cautelar, ni lo que firmó el 10 de junio sobre gastos de funcionamiento». Chevalier también repudió que desde el Gobierno se tilde de «terroristas» a estudiantes e investigadores, advirtiendo que se busca naturalizar la violencia estatal.
El plan de lucha universitario no termina hoy:
- 18 al 21 de agosto: Instalación de «Carpas por la Universidad y la Soberanía» frente al Palacio Pizzurno.
- 19 de agosto: Abrazos simbólicos en todas las universidades y movilización en CABA.
- 27 y 28 de agosto: Paro total de 48 horas si no hay respuestas favorables.
«Cientificidio» y despidos
En paralelo, bajo la consigna «Ciencia y tecnología en lucha», la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología convocó a los investigadores a concentrarse en el Obelisco con la camiseta de la Selección argentina. El símbolo de la «celeste y blanca» busca remarcar la defensa de la soberanía nacional frente a lo que los gremios califican como un plan «anticientífico».
El detonante principal de esta movilización fue el despido de 374 becarios posdoctorales del CONICET, cuyos contratos vencieron el 31 de julio y no fueron renovados. Juan Manuel Sueiro, delegado de ATE CONICET, calificó la situación como un «cientificidio», advirtiendo que esto implica el desmantelamiento de líneas de investigación críticas en nanotecnología, ingeniería y ciencias médicas.


Los datos del ajuste: un derrumbe histórico
El análisis de los datos presupuestarios refleja la magnitud del conflicto. Según relevamientos sindicales y datos oficiales:
- El presupuesto de Ciencia y Técnica sufrió una caída real del 50,2% entre 2023 y 2026.
- Los investigadores y personal de apoyo del CONICET han perdido un 40,5% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
- El propio Gobierno reconoció ante el Congreso un recorte de al menos el 40% en el área.
- La Agencia de Investigación (I+D+i) no abre nuevas convocatorias a proyectos desde hace casi un año.

El riesgo de una nueva fuga de cerebros
La parálisis institucional no solo afecta al CONICET. Organismos históricos como la CNEA, INTA, INTI y CONAE han visto interrumpidos proyectos de más de 15 años de desarrollo. Este escenario ha reabierto la alarma por una nueva ola de emigración de investigadores hacia Brasil, Chile y Uruguay, fenómeno que los especialistas ya comparan con la fuga de científicos sufrida en la década de 1990.
La respuesta oficial
Desde el Ministerio de Capital Humano, se emitió un comunicado asegurando que el Gobierno cumple con sus obligaciones. Informaron la transferencia de $666.823 millones para gastos de personal y aumentos salariales de junio y aguinaldo, además de fondos específicos para hospitales universitarios de la UBA, Cuyo, Córdoba y La Rioja. Sin embargo, para los sindicatos, estas cifras son insuficientes frente a la inflación y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La jornada de hoy marca un hito en la unidad de los sectores del conocimiento. Mientras el Gobierno minimiza el impacto de la protesta asegurando que «no mueve el amperímetro», la comunidad científica y académica advierte que las medidas de fuerza se profundizarán si no hay una recomposición real en la paritaria del próximo 1 de septiembre.





