En una movida política que redefine el tablero de la reforma laboral en Argentina, el Poder Ejecutivo oficializó el Decreto 612/2026, una normativa que corrige puntos críticos del anterior Decreto 407/26 y garantiza la liquidez económica de las organizaciones gremiales. Esta medida es el resultado de una intensa negociación entre la CGT y el Gobierno Nacional, permitiendo destrabar un conflicto que amenazaba con estrangular financieramente a los sindicatos y sus estructuras de salud.
Ampliación de la base de cálculo
El punto más álgido del conflicto radicaba en cómo se calculaba el tope del 2% para la denominada «cuota solidaria». Mientras que la normativa anterior restringía el cálculo exclusivamente al «salario básico convencional», el nuevo decreto expande sensiblemente esta base.
A partir de ahora, la retención se aplicará sobre el salario básico más todas las sumas remunerativas normales, habituales y de pago mensual de origen convencional. No obstante, se mantienen fuera del cálculo conceptos extraordinarios como:
- Sueldo Anual Complementario (aguinaldo).
- Plus vacacional y horas extras.
- Premios, bonos excepcionales y participación en ganancias.
- Sumas no remunerativas sin frecuencia mensual.
Aunque la base sigue siendo menor a la que existía antes de la reforma laboral, la CGT logró evitar el estrangulamiento económico al incluir las remuneraciones efectivas de la actividad en la base imponible.
El «blindaje» a las Obras Sociales
Un logro técnico fundamental en el Artículo 2° del Decreto 612/2026 es la separación jurídica de los fondos. Las contribuciones patronales destinadas a fines sociales, previsionales, asistenciales o culturales han sido blindadas y no se computan dentro del tope del 2% fijado para las cuotas de convenio.
Esta distinción permite que los aportes de las empresas al sistema sanitario y asistencial continúen rigiéndose bajo la Ley 23.551, lo que resulta vital para evitar el colapso de las prestaciones médicas para las familias trabajadoras en el contexto de crisis actual.

El decreto lleva las firmas del presidente Javier Milei y los ministros Diego Santilli y Sandra Pettovello. En los pasillos de la Casa Rosada y la calle Azopardo, la medida se interpreta como una derrota política para Federico Sturzenegger, quien había impulsado las restricciones más severas en el decreto original.
La pacificación del frente sindical fue gestionada por figuras clave como el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes convencieron a la Secretaría General de la Presidencia de la necesidad de esta rectificación. Además, el decreto ratifica puntos administrativos centrales:
- Autonomía de la cuota sindical: La cotización ordinaria del afiliado no tiene topes porcentuales.
- Rol del empleador: Se mantiene la obligación de las empresas de actuar como agentes de retención.
- Paritarias libres: Se revalida lo pactado colectivamente entre cámaras y gremios, limitando la discrecionalidad oficial en las homologaciones.
Plan de lucha y movilización
A pesar de este avance, la CGT mantiene su agenda de reclamos. Este miércoles se llevará a cabo una movilización al Congreso en defensa de los jubilados, sumando a las dos CTA y la UTEP. La campaña, que utiliza la imagen de Diego Maradona bajo la consigna «Hacé como el Diego, marchá con los jubilados», busca denunciar el abandono del sector pasivo.

El cronograma de protestas continuará el 7 de agosto (Día de San Cayetano) y la tercera semana de agosto con una concentración frente al Ministerio de Economía. Desde la central obrera anticipan que, independientemente de los acuerdos técnicos, «va a haber mucha calle».





