En una jornada marcada por intensos debates internos, el Consejo Directivo Nacional de la CGT definió este viernes dar continuidad a su plan de lucha contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La central obrera resolvió convocar a una movilización masiva al Congreso de la Nación para el próximo miércoles 11 de febrero, coincidiendo con el inicio del tratamiento del proyecto en el recinto del Senado, pero sin llamar a un paro general.
A pesar de la presión de los sectores más combativos, la cúpula de la calle Azopardo optó por no declarar un paro general para esa jornada, aunque otorgó «libertad de acción» para que cada gremio garantice la asistencia a la plaza. La estrategia busca sostener un conflicto «programático» y de largo plazo, apostando a la presión política sobre los legisladores.

Voces de la conducción: «La batalla recién comienza»
Jorge Sola, cosecretario general de la CGT y referente del gremio de Seguros, fue el encargado de comunicar los detalles en conferencia de prensa. «El proyecto no busca modernizar el mundo del trabajo, sino recortar derechos a los trabajadores», sentenció el dirigente. Sola enfatizó que la movilización a partir de las 15:00 horas será «contundente y multitudinaria» para expresar un rechazo «total y absoluto» a una ley que consideran «dañina».
Respecto a la ausencia de una huelga nacional, Sola explicó que los paros «hay que construirlos» y que esta disputa no se agota en una sola sesión. «Esta no es una batalla que damos por perdida; simplemente estamos incrementando la protesta«, indicó, dejando abierta la posibilidad de medidas de fuerza más severas en el futuro si el proyecto avanza sin cambios.
Por su parte, Cristian Jerónimo (vidrio), otro de los triunviros, manifestó que la central está trabajando activamente para que «nadie deje sus convicciones en la puerta del Senado». La visión de la conducción es que la resolución del conflicto es hoy «más política que gremial», trasladando la responsabilidad directamente a los senadores y diputados.

Andrés Rodríguez, titular de UPCN, detalló que la estrategia actual consiste en respaldar a los legisladores que acompañan la posición sindical y presionar a los indecisos. El objetivo gremial es lograr que, durante el tratamiento artículo por artículo, se logren modificaciones sustanciales para «neutralizar todo aquel artículo que atente contra los derechos del trabajo».
Rodríguez recordó que, tras el paso por el Senado, la ley deberá volver a Diputados, por lo que el plan de acción debe ser sostenido en el tiempo.
Disidencias internas y el «desmarque» de la UOM
A pesar del consenso general, la reunión en Azopardo no estuvo exenta de tensiones. Los sectores más duros cuestionaron la efectividad del diálogo. Pablo Moyano reapareció con fuertes críticas, sosteniendo que la estrategia de negociación de la central «no funcionó» y apuntando contra los gobernadores del PJ que apoyan la iniciativa oficialista.
En la misma línea, Osvaldo Lobato, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), reclamó acciones firmes en defensa de los sectores industriales y textiles, afectados por la apertura de importaciones. Como resultado, la UOM decidió desmarcarse de la línea oficial y convocó a un paro de actividades propio para el 11 de febrero a partir de las 10:00 horas, facilitando el traslado de sus trabajadores al Congreso. Otros gremios también están llamando a paros sectoriales.
Un reclamo federal y multisectorial
La movilización no se limitará a la Ciudad de Buenos Aires. La CGT ha instruido a sus delegaciones regionales para replicar las marchas en todas las capitales provinciales, buscando presionar a los gobernadores para que ordenen a sus legisladores votar en contra del proyecto.
A la columna cegetista se sumarán las dos CTA (Autónoma y de los Trabajadores), que ya confirmaron su propio paro y movilización para el mismo miércoles. Además, se espera la presencia de organizaciones sociales, jubilados, científicos y trabajadores de la salud. El plan de lucha incluye también una escala previa el martes 10 de febrero con una movilización en Rosario, liderada por el Frente Sindical Unido (FreSU), para enviar un mensaje político al gobernador Maximiliano Pullaro.





